21 de diciembre de 2006

¿Cuánto dura el presente?


Luego de leer algo que me despertó la pregunta: ¿cuánto dura el presente?, caminé por el living y lo vi a Pringles, mi perro. Estaba durmiendo en su sillón, en esa posición “trastornada” que duerme siempre. Busqué la cámara y tomé la fotografía que encabeza este texto. Por algún motivo percibo que hay una conexión entre mi pregunta y mi perro.

Me detengo a ver la imagen y busco qué está presente en ella. Ese sillón comenzó a ser suyo cuando lo destrozó de tal manera que nadie más quiso (o pudo) sentarse en él. Ya no sé cuantos diarios enrollados no fueron capaces de detenerlo. Quizás la abstinencia a la goma espuma era más intolerable que recibir chirlos y gritos.

También veo que está presente su alergia alimentaria que el alimento hipoalergénico de $12 el kilo aún no termina de sanar, aunque hayan pasado 4 meses de tratamiento.

Pero lo que veo que está más presente es su forma de dormir, boca arriba con las patas abiertas al estilo cuarto trasero de pollo en carnicería.

Hace un año atrás, cuando Pringles tenía sólo un mes de vida, dormía boca abajo o de costado. Luego comenzó a ser tan “diablillo” que el veterinario recomendó calmarlo mediante la posición de sumisión. Fue como un remedio mágico para cuando me sacaba de quicio. No era necesario pegarle, con solo ponerlo boca arriba -sujetándolo con mis dos manos en la zona del cuello e inmovilizando sus patas delanteras- la paz llegaba y se quedaba un buen rato.

Hoy en día ante cada reto de mi parte, él solito se da vuelta y se “somete”, como señal de rendición y promesa de buen comportamiento. Si bien parece práctico, en el fondo es triste, y es más triste que se haya acostumbrado a dormir así, con la sensación de sometimiento.

Seguramente todo esto es rollo mío, porque me atrevo a dejar de verlo simplemente como un perro y lo miro como un ser vivo, con características similares a los humanos.

Entonces, ¿cuánto dura el presente? Infinitamente. Porque en el presente también está presente el pasado. Y por qué no el futuro. Me gustaría poder verme a mí misma como a mi perro con la esperanza de encontrar aquellas cosas del pasado que hoy -sin percibirlo- me siguen sometiendo. Sería algo así como estar presente con las cosas que están presentes en el presente. Puede ser que haga o no algo con ellas. Pero tengo la sensación de que una bocanada de libertad pueda entrar en mi presente si me atrevo de vez en cuando a gruñirle a la vida en defensa propia.

4 comentarios:

  1. Anónimo5:03 p.m.

    Por tu explicación de la recomendación
    del veterinario,senti que tu perro duerme en esa posicion, por sentirse cómodo y tranquilo.
    Quiza recordando aquien lo ama ,lo tolera y buscó los medios para tener un presente a su lado .Mañana no existe.Referente a la libertad a mi me pasa que la siento,si la pierdo me doy
    cuenta que permiti ,por otros valores
    desplasar mis ideales.

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  2. Anónimo7:28 p.m.

    Tu perro duerme asi no por solmetido, sino por cómodo o buscando "frescura"... Mi perra duerme igual y nunca (usando tus palabras) la someti a eso, incluso lo hace cuando quiere llmara la atención, buscar caricias o conseguir comida!!!
    Pero si quireres ver tu presente de algun modo similar como ves el presente de tu perro, pues simplemente párate en la vereda del frente y observa tu vida, tu hoy.
    Kary

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  3. Me mató tu definición de cuánto dura el presente. Me encantó este post. Me encantan los perros. Los amo mas que a las personas.
    besos

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  4. Me gusto mucho tu reflexion de cuanto dura el presente, en cierta forma tienes razon, pues el pasado nuca se va y las expectivas que tenemos a futuro están presentes en el presente, valga la redundancia. Que gran intelecto y sensibilidad tienes. Saludos desde México.

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