2 de noviembre de 2015

25 maneras de entretener a un niño con método Montessori


En las casas hay un montón de objetos simples que pueden transformarse en educativos juegos para los niños más pequeños: frascos con tapas, broches para colgar la ropa, productos sólidos a granel o juguetes hechos a mano. Lo que hay que tener en cuenta es no dejar al niño sin supervisión cuando interactúa con los objetos pequeños. A continuación,  25 ejemplos:
  1. Tomar algunas botellas, tarros, frascos de diferentes tamaños, quitarles las tapas, mezclarlas y ofrecerle al niño escoger las tapas adecuadas para cada envase y taparlo de nuevo.
  2. Tomar una esponja y jabón y lentamente mostrarle al niño cómo se debe lavar los platos; luego dejar que él haga lo mismo. Esparcir algunos granos o cereal, tomar una palita y una escoba y barrer junto con el niño para enseñarle cómo se hace. Derramar agua y luego invitar al niño a que limpie y seque el piso junto a vos.
  3. Tomar algunos botones, clips y ganchos. Fabricar con estos elementos, por ejemplo, algún conejo y una zanahoria, sujetarlos juntos usando un cordón o un gancho y ofrecerle al niño “darle la zanahoria al conejito”. Para poder hacerlo, el niño primero tendrá que encontrar la manera de separar los dos objetos.
  4. Tomar trapos de diferentes texturas -seda, algodón, lana-. Hablar con el niño sobre cómo se sienten los trapos, si son ásperos, suaves, resbaladizos, etc. Sugerirle que elija pares de texturas similares.
  5. Poner algunos objetos pequeños (tales como botones, mosaicos, bolitas, etc) en un frasco con agua, y decirle al niño que los saque usando una cuchara.
  6. En una bolsa guardar de 8 a 10 objetos que el niño ya conozca (una cinta, un lápiz, un peine, un juguete, etc.). Él debe sacar con los ojos cerrados los objetos de la bolsa, uno por uno y nombrarlos. A continuación, se puede complicar la tarea un poco: agrupar los objetos según la primera letra de su nombre. De esta manera el niño desarrolla sus sensaciones táctiles y al mismo tiempo aprende a identificar las letras del alfabeto y a distinguir los sonidos en las palabras.
  7. Tomar 2 platos, una esponja y una regadera para el jardín. Verter el agua en un plato y jugar con el niño a llevarla al otro plato (absorber con la esponja el agua del primer plato, exprimirla en la regadera, repetir esto hasta que el primer plato esté vacío y luego llenar el segundo plato usando el agua de la regadera).
  8. Perlitas y cajas. Mezclar las perlitas y pedir al niño que las organice (según su tamaño o su color) en diferentes cajas. Primero emplear sólo dos cajas y, sucesivamente, ir agregando una cajita más dificultándole al niño la tarea.
  9. Origami. Doblar, romper y manejar el papel desarrolla la destreza manual y la motricidad fina del niño. Al mismo tiempo, el origami desarrolla la imaginación espacial, enseña a hacer diseños y fomenta la creatividad.
  10. Bolsas con pesos de 1, 2 y 3 kg con una cuerda. El niño las debe ir arrastrando. Esto desarrolla la fuerza y la resistencia en las manos y las habilidades motoras gruesas.
  11. Unos clavos de madera y un martillo. Los pueden clavar en arcilla blanda o en plastilina.
  12. Un frasco con varios agujeros en su tapa: a través de ellos puedes echar adentro botones, perlitas, bolitas de goma o cualquier otro objeto pequeño.
  13. Las bolsitas con legumbres: los puedes esparcir sobre la mesa y clasificar los granos. Igual, puedes esconder en esas bolsitas algunos juguetes pequeños y pedirle al niño que los encuentre.
  14. Clavar chinches en telgopor.
  15. Moldes para hacer hielo, pinzas, perlitas o frutitas. Con los menores de un año usa solo las frutas de tamaño pequeño.
  16. Sentar al niño en una silla, y esparcir sobre la mesa la harina, dejar que cree dibujos ya sea con un dedo, un palito o un cepillo.
  17. Una bandeja, harina y legumbres, un tamiz. Dejar que el niño encuentre las legumbres escondidas en la harina y las ponga en un frasco. Se le puedes enseñar cómo se usa un tamiz.
  18. Una pequeña caja sin tapa y broches para la ropa. Si el niño es muy pequeño, sujetar los broches de la ropa por el perímetro de la caja, para que él las vaya quitando. A los más grandes también les puedes enseñar cómo abrochar las pinzas en la caja.
  19. Un imán (preferiblemente de mayor tamaño) y objetos distintos (metálicos y no). El niño va a comprobar cuáles de ellos se pegan al imán.
  20. Un recipiente de plástico con agua, una gota de jabón líquido y un batidor. Dejar que el niño “bata” la espuma.
  21. Tres recipientes de diferentes diámetros y sus tapas. Dejar que el niño seleccione la tapa correcta de cada recipiente. También se pueden apilar los recipientes uno dentro del otro.
  22. Un vaso de plástico alto o una jarra con agua, diversos objetos pequeños: nueces, granos, tuercas, objetos de plástico, corchos, bolitas de papel de aluminio, etc. Mientras que el niño  echa los objetos uno por uno al agua y observa cuáles de ellos se hunden, se le puede ir explicando el concepto de “pesado/ligero“.
  23. Usar unas revistas o unos periódicos viejos. Se puede romperlos en tiras o pedazos, así se desarrolla la correlación de movimiento de la mano y el agarre. Pero primero se le tiene que enseñar cómo hacerlo bien: agarrar la hoja con los dedos de las dos manos y luego estirar a diferentes lados. Al final, se puede lanzar las piezas con las palabras: “¡El otoño ha llegado!”, y luego recoger los pedazos juntos.
  24. La plastilina al rescate. No es necesario esculpir algunos objetos en serio. Para empezar, dejar que el niño aplaste la plastilina con los dedos. De esta manera se auto masajean los dedos y las manos, y también se desarrollan los músculos. Luego pueden hacer una tortilla y clavar en ella todos los objetos pequeños que estén a la mano (perlitas, piedritas, legumbres, etc.).
  25. Atarse los cordones, abrir y cerrar los cierres, los velcros; todo esto es muy útil. Existen muchos juguetes que utilizan esta técnica. Pero también se puede prescindir de ellos. Es suficiente agarrar un montón de ropa y hacer una búsqueda exhaustiva con el niño. Se puede aprovechar para seguirle explicando las texturas.



31 de octubre de 2015

Legumbres en ravioles



Las legumbres a veces no son fáciles de incorporar en la alimentación diaria, en especial cuando hay un niño. Pero le encontré una vuelta bien interesante con estos riquísimos ravioles. A continuación, el paso a paso.

En primer lugar, dejo una noche en remojo un mix de legumbres: lentejas, garbanzos, porotos de todo tipo. Con una taza ya es suficiente. Al otro día lo hiervo hasta que todo está a punto. Luego rehogo una cebolla + morrón + tomate + ajo, agregando las legumbres con un toque de pimentón + sal + azúcar para que quede más bien dulce. 

Aquí me detengo. Esto ya es parte de una primera comida: sirvo por un lado las legumbres y por otro cubos de calabaza, zanahoria, papa, tomate (lo que tenga). Lo que sobra, lo proceso y ahí tengo el relleno de los ravioles. A veces sólo las legumbres pero otras le agrego calabaza, por ejemplo.

Ahora, la masa. Una masa sumamente fácil y económica: 150grs de harina 000 + 3 cucharas de Maizena + un toque de sal + agua en cantidad necesaria para que la masa quede bien. Ni huevos, ni aceite, ni nada más. Con esto alcanza para dos platos de ravioles. Se puede preparar con el doble de cantidad y luego freezar lo que sobre.
Esto acompañado de una buena salsa de tomates naturales + ajo + oliva es simplemente delicioso, además de muy sano y nutritivo!

Espero conocer y poner en práctica más recetas simples con legumbres! Quien tenga alguna, comparta! Hasta la próxima!


13 de mayo de 2015

Antídoto



No te anudes, garganta.
No te anudes.

Por favor no te anudes por esto que es nada.

Que no es nido
Ni orilla
Ni siquiera mariposa sin alas.

No te anudes

No tenses las cuerdas consonantes
Aúlla como loba las vocales
Con las lágrimas aferradas a los lagrimales
Hasta que ese tal vez
(Por fin)
Se esfume.