29 de enero de 2007

Pido gancho

Y estoy en uno de esos momentos en el cual al grito de GRRRRR quisiera meter a todo el planeta tierra dentro del agujero de ozono para que se calcine el sentido absurdo de este acto reflejo que llamamos vida.

¿Cuándo fue el momento en que la publicidad comenzó a hablar tanto (y tan fuerte) que hizo que más mierdas se produzcan en TV y entonces nos dejemos de hablar entre nosotros para comenzar a tener esa maldita angustia oral que sólo se calma consumiendo esas malditas cosas que se publicitan?

¿Cómo llegué al momento en qué trabajando gasto más dinero que no trabajando?

¿Cómo es que estoy dos días sin computadora y ya me siento alejada del mundo?

¿Cómo es que siento culpa por no terminar de leer algo?

¿Cómo es que toda la mierda sabe rico y todo lo sano sabe a mierda porque le meten cosas para que sea tan rico como la mierda?

¿Cómo es que una aspiradora cuesta el triple que antes y dura mil años menos?

¿Cómo es que un seguro te cubre todo excepto justo eso que te pasó?

¿Cómo es que las multinacionales gastan menos dinero en una acción de bien que en su difusión?

¿Cómo es que una crítica constructiva se transforma en el asesinato de algún ego?


¡Basta!


¡Pido gancho!


Que alguien me explique...


... yo no puedo seguir así.


25 de enero de 2007

Maniatada

Ups, ahora es cuando generalmente enciendo un cigarro para escribir sobre un tema… pero el cigarro no está y tampoco tengo en claro cuál es el tema. Por algún motivo puse como título “maniatada”. Ese nombre tiene que ver con la sensación que tengo, pero hasta estoy maniatada para explicarlo, porque en realidad no lo tengo muy claro. A ver… voy a hacer el esfuerzo… es como que estoy libremente maniatada… antes estaba libremente condenada al tabaco, ahora estoy libremente maniatada. Ambas cosas son una mierda, pero se supone que la segunda es más saludable.
Justamente por esa cuestión -la salud- fui a ver a una doctora especialista en tabaquismo, para que me de algún consejo, recomiende algún grupo de ayuda o algo por el estilo, algo saludable. Luego de explicarle durante unos 10 minutos como iba con el tema (o sea, bastante bien), me receta un psicotrópico (Bupropion) para que no tenga ganas de fumar y además no tenga hambre. Ehhhh… bueno -le dije- pero yo en realidad estoy buscando un grupo de autoayuda, ¿usted podría recomendarme alguno? No -me dijo- el del hospital es para dejar de fumar y vos ya estás en mantenimiento, y no te puedo recomendar otros.
Veamos… yo estoy en mantenimiento, pero ella me da un psicotrópico que tiene demasiadas contraindicaciones contra sólo un 30% de efectividad comprobada (según prospecto) y además se comienza a tomar 15 días antes de dejar de fumar.

… yo no puedo ir al grupo porque según ella estoy en mantenimiento, si salgo, vuelvo a fumar y luego entro, ¿entonces sí tendría que ir al grupo?

… para ingresar al grupo tenés que tomar ese medicamento, entonces… ¿para qué mierda es el grupo si supuestamente esa cosa te saca las ganas de fumar?

… ¿por qué no tienen un grupo para trabajar la ansiedad y técnicas sobre qué hacer en el momento en que se sienten deseos de fumar?

Ufa che, ¡cómo la complican!, o quizás la complico yo que -como una estúpida- creí que un profesional podía ayudarme a mantenerme saludable (física y mentalmente), cuando en realidad te quieren empastillar para vivir anestesiando sensaciones…

No, gracias… por el momento prefiero seguir maniatada… e intentando describir como se siente eso…

17 de enero de 2007

Ansiedad

La verdad es que hace unos días que quería escribir, pero no se me terminan de aclarar un par de cosas… pero bueno, no lo quiero dilatar más… ¡veamos qué sale!

El tema es que ya llevo 8 días sin fumar y, honestamente, la cosa no era tan trágica. No digo que no me den ganas de a ratos o que no piense más en eso. No, no se trata de eso. Creo que la cosa pasa por otro lado. Intentaré explicarlo.

Hago cosas muchísimo más difíciles que no fumar. O sea, es más difícil ir trabajar que no fumar. Es más difícil cocinar, limpiar, lavar, etc., que no fumar. Es más difícil escribir un buen texto que no fumar. Es más difícil ir a un gimnasio que no fumar. Es más difícil aprender a tocar la guitarra que no fumar. Y podría seguir.

A pesar de todo esto, por algún motivo mucha gente dice que dejar de fumar es difícil y mucha otra te aconseja que dejes de fumar y te dice que hay unos grupos buenísimos que nadie sabe donde carajo están pero que son buenísimos. Los ex-fumadores te dicen que lo dejaron de un día para otro y que no se acuerdan de nada más, como una especie de tesoro escondido que no quieren ni siquiera dejarte espiar el mapa. Voy por la calle y veo una campaña del Ministerio de Salud que me explica que me voy a morir si sigo fumando y me invita a encontrar la salvación llamándolos a un 0800 que SIEMPRE está congestionado. Lo único que yo he encontrado hasta el momento es un grupo virtual en yahoo groups.

Por otro lado está el duelo de la imagen del cigarro y yo. A ver si se entiende. He pasado los últimos quince años con la imagen de un cigarro en mi mano derecha. Esta obsesión de tenerlo en la mano no es más que un intento de mis neuronas de tener el paisaje completo. O sea, si me cortaran un dedo lo único que vería es que ese dedo me falta. Entonces comprender la obsesión de esa manera, me ayuda a entender que se trata de algo visual y no de “ganas de fumar”. Es como cuando te separás de una persona y te quitás el anillo del dedo anular derecho. Cada tanto vas a querer tocarlo y te das cuenta que no está, pero no por eso querés que vuelva a estar.

Paralelamente, descubrí que la sensación de ansiedad no es sinónimo de “quiero fumar” sino de “necesito hacer algo”. A mí me pasa que siento ganas de hacer algo pero, como no es fumar lo que quiero, tuve que pensar qué es lo que quiero y hacerlo. Como que el cigarro lo que hace es sacarte la energía para hacer cosas, decimos que relaja pero en realidad aplasta. Entonces cuando dejamos de fumar no entendemos qué cosa es esa que sale y que nos hace que queramos hacer cosas. Es como que en vez de hacer cosas agarramos a esa sensación y la matamos a cuchillazos.

Yo creo que acá está el meollo del por qué no funcionan los anuncios para dejar de fumar. Hablan de salud y de muerte. La primera es desastrosa, a un fumador no se le ocurre dejar de fumar para estar saludable, si lo hace por salud es después de una internación o porque se cagó en las patas al ver lo que le pasó a alguien cercano. Y con respecto a la muerte… a nadie le gusta pensar en su muerte, por lo cual el anuncio queda totalmente descartado, y si alguien le dice algo con respecto a morir a un fumador, éste responde: bueno, de algo hay que morir.

Yo creo que el fumador a lo que le teme es a la sensación de ansiedad, teme a caminar por las paredes. No sabe qué carajo hacer con esa sensación porque cada vez que asomó la molió a garrotazos para adormecerla. Sé que estoy generalizando, pero bueno, yo me di cuenta de esto porque en un momento sentí mucha ansiedad, pero tenía claro que fumar no era lo que quería, lo que quería era “hacer algo”. Simplemente eso, quería hacer algo. Entonces me anoté en un gimnasio para ir por las tardes y por las mañanas saco a pasear a mi perro unas 10 vueltas a una plaza de aquí cerca. Ojo, que si me hubiesen dicho que para dejar de fumar lo mejor era hacer ejercicio y comer sano, no hubiera dejado de fumar. Y creo que eso es lo que está mal explicado en los anuncios.

Algunos ya saben que trabajo como creativa en comunicación y, como parece que al tener las neuronas más oxigenadas tengo más tiempo mental libre, se me ocurrió hacer una campaña de comunicación que le hable realmente a los fumadores, o sea que trate realmente el tema de la ansiedad. La ansiedad como eje conceptual central de la campaña, por ejemplo:

Titular: Dejá de fumar. Ya vas a encontrar qué hacer con tu ansiedad.

Imagen de alguna cosa que se haga para calmar la ansiedad y los logros obtenidos por eso (gimnasio y cuerpo logrado, artesanías y dinero ganado con su venta, o cualquier cosa que se haga aunque no tenga un beneficio secundario, ya se vera…).

Bajada: Mini-explicación de cómo funciona la ansiedad y que el tema en realidad se trata de hacer algo con ella. Finaliza con algún remate.

El tema es que estoy con esta idea en la cabeza, pensando como hacerla en el sentido de encontrar quien la banque económicamente. También me gustaría que haya un 0800 con gente que atienda del otro lado y que tome este enfoque para tratar el caso y que además haya una web para buscar información, brindar testimonios, hacer un foro, un chat, etc.

También pensé en escribir un libro, pero esto otro me interesa más.

El tema es que esto se podría hacer. Pero para eso necesito gente que se sume al proyecto -ya sea con su testimonio, con sus conocimientos, contándome cómo canalizó su ansiedad y todo lo que se le ocurra- para poder armar algo interesante y después ver si se presenta ante alguien o si se puede hacer autosustentable.

Bueno, era esto lo que quería decir. Ahora estoy volcando mi ansiedad extra en la actividad física y en este proyecto, así que todo aporte es bienvenido y lo pueden postear o enviar a aledening@gmail.com

Gracias!

11 de enero de 2007

Tercer día limpia… aunque kamikaze

Ayer, decidí irme a depilar. Aún no entiendo la lógica de la decisión, porque no tenía razones de peso como para reemplazar la práctica maquinita por esa maldita cera que duele como cuando te golpeás el dedo chiquito del pié derecho contra la pata de la mesa. Mmm… no sé, me parece que inconscientemente se trata de hacer algo más jodido que no fumar.

Bueno, el tema es que hacía como cinco años que no me metía en una situación así y cuando recibí el primer tirón del cavado, recordé por qué. ¿Puede haber práctica más psicótica que esta? ¿Dejar que un ser extraño nos ponga esa cosa caliente en la piel que por dos microsegundos podés autoengañarte pensando que es un masaje con barro, o alguna huevada de spa, hasta que el tirón te levanta de la camilla, mirás a la mina con cara de odio, tus dedos toman la posición perfecta para ahorcarla, pero tu conciencia te recuerda que estás ahí por decisión propia y no te queda otra que aguantar y llorar en silencio? ¿Les pareció una pregunta demasiado larga y sin comas para respirar? Jódanse, la depilación es eso pero potenciado tres millones de veces. Y esto va para los hombrecitos que creen que las minas somos cómodas porque queremos que nos den algún que otro gustito de vez en cuando. Sépanlo. Nos lo hemos ganado.

Ay…

Me vuelven las ganas de fumar…

Mi contabilizador de no fumadora dice que llevo 2 días, 9 horas y 32 minutos limpia, que no me he metido 48 cigarrillos en el cuerpo y que ya me he ahorrado $7.20.

Los datos ayudan, pero no alcanzan.

Me voy a anotar a un gimnasio.

Ya.

No me aguanto más.

Bye.

Segundo día limpia… aunque meada

Es increíble la cantidad de cigarros que hoy hubiera fumado si ayer no lo hubiera dejado. Siento que tengo un miquimoco negro-verdoso pegado entre mis pulmones y ganas de vomitar ceniceros Sí, lo sé. Un asco. Nauseabundo. Pero así me siento.

Si bien en ningún momento quise fumar, muchas veces me imaginé fumando y -casi sin darme cuenta- buscando un cigarro que en realidad no era lo que quería. Porque lo que quería era “hacer” algo. Fue así como Pringles -mi perro- se ganó una visita guiada por el vecindario que, lamentablemente, comenzó con una sarta de coscorrones con el clasificado del domingo porque el muy idiota casi se ahorca intentando ir doscientos metros delante de mí para matarse a ladridos con unos furiosos pequineses enrejados.

Tres cuadras más adelante se queda hipnotizado frente a un árbol. Lo olfatea. Le da vueltas. Vuelve a olfatear. Me mira. Mira al árbol. Lo vuelve a olfatear y es ahí cuando me doy cuenta de que verdaderamente es un perro bastante estúpido porque ya tiene un año y dos meses y -si bien es macho- mea como señorita. Se la pasa oliendo los meos de otros perros con cara de: ¿cómo carajos hacen para llegar hasta ahí?

Quizás buscando lo mismo (pero ni por casualidad amagando levantar la pata), se le dio por mear mientras camina, ocasionando un gran enchastre cual pomo en corso de carnaval. Porque no sólo se mea a él mismo, sino que el disparo me llega a mí y me pongo a saltar y esquivar como si estuviera bailando en la murga.

Por dios, que perro estúpido, pero bueno, así es estolito… bah, en realidad se llama Pringles, pero cuando vinieron los Rolling Stones pasó a ser Pringlestones y luego Pringlestoles, finalmente quedó estoles y cuando se pone así de bonito y pelotudito es estolito. Que dulce, no?