3 de enero de 2024

Sacar el fuego

Sacar el fuego

mientras recojo con mis manos

la suma de mis pedazos.


Sacar el fuego

y dejar que me queme el sexo

hasta apagarlo con mares.


Sacar el fuego

escupirlo por la boca

y que las palabras dejen de arder por dentro.


Sacar el fuego

y quemarme las alas

para,de una vez por todas, habitarme el cuerpo.


Sacar el fuego

y dejar de quemar al mundo

aunque quede desnuda por completo.


Sé que aquí hay un poema

Sé que aquí hay un poema

pero las palabras están escondidas

y eso es como quedarme sin mí.


Karma

 Karma

(engendrado en lo indecible)


cuídate


pronto te sacaré de mí

gritando las letras de tu nombre.


Poesía por fin

 Poesía, 


por fin apareces

después de tantos gritos mudos


-pero no muertos-

Mi locura está enloqueciendo

 Mi locura está enloqueciendo

se escapa de mí

-se sale, se me sale, se me escapa-

pero no le escapo a estas ganas de tristeza

porque no es tristeza lisa y llana

es la tristeza de no tener motivos para entristecer

-¿acaso hay algo más triste que eso?-


es escribir con la garganta hecha un nudo

y las palabras anudadas en la nada

y la nada moviéndome como subibaja

-ahorcándome en vértigo-

me siento caer

y me siento volar

y me siento reír

y llorar

y después jugar

y reír

saltar

cantar

bailar

y la risa se convierte en grito

y el grito en ahogo

y el ahogo en sedantes.


No.


No quiero sedantes.


Me dan miedo.


Me da miedo no darme cuenta de que no estoy sintiendo.

Prefiero la tristeza, me mantiene viva.

Porque cuando río, río fuerte, con ganas, como loca


río y me desbordo en ríos

y después me olvido y lloro

y después me olvido y grito

y me ahogo

y no quiero sedantes.


No.


Prefiero seguir escribiendo

con la garganta anudada

para no desatarme

y no dar motivos para que me aten con sedantes.